2013: Entre la serpiente y la esmeralda. Por Álvaro Otal, Gerente de Anceco

Hemos superado el fin del mundo, el último día del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días) en la cuenta larga del calendario maya, que correspondía, según las profecías, al 21 de diciembre de 2012 de nuestro calendario.

Y, ¿qué paso ese día? Pues nada. Coincidió en viernes y, para muchos, representó el último día laborable antes de las vacaciones de Navidad. Después llegaron el 22 y el 23 y celebramos la Navidad, comimos en exceso, dimos y recibimos regalos y casi nos ahogamos, como cada año, con las uvas de Nochevieja.

Y ¿entonces? Pues nada, otra vez. Que la vida continúa, que hay que seguir luchando, riendo, comiendo, amando, trabajando, disfrutando, planeando, sufriendo y no perder el ánimo, la ilusión, el rumbo y las ganas. Hemos superado el fin del mundo y ya nos queda un año menos de crisis. ¿Os parece poco?

Como todos vosotros, yo tampoco tengo ganas de que el mundo llegue a su fin y, por si acaso he empezado a hurgar en la web sobre que nos depara este 2013, y me ha sorprendido encontrar tan buenos augurios.

Por si no lo sabíais, confieso que es mi caso, el año 2013 ha sido declarado año de las Matemáticas del Planeta Tierra por los institutos de investigación matemática de Norteamérica, a los que se han sumado las sociedades matemáticas más relevantes, tanto americanas como europeas, además de otras grandes instituciones mundiales. La ONU, por su parte, aprobando una iniciativa de Tadjikistan ha declarado 2013 como el año internacional de las naciones unidas de la cooperación en el ámbito del agua. Para conmemorarlo, los miembros de la comisión delegada de la ONU han designado el próximo 22 de marzo como día mundial del agua. Y como la Unión Europea no quiere ser menos ha declarado que 2013 sea el año de los ciudadanos europeos, centrándose en los derechos conferidos automáticamente a todos los ciudadanos de la Unión, de los cuales nos beneficiamos diariamente más de 500 millones de europeos.

Según las previsiones oficiales del Gobierno y de los principales organismos internacionales, 2013 será el último año de recesión en España, a la vez que prevén que a partir de 2014 habrá crecimiento. Más esperanzador resulta el horóscopo chino, según el cual 2013 es el Año de la Serpiente de Agua y vendrá marcado por buenos augurios, por proyectos que estaban a la deriva y que por fin se concretarán y por un auge monetario. El signo de la serpiente en la astrología china es considerado como un animal sagrado, de aspecto positivo, traedor de buena suerte, que se relaciona, también, con la sabiduría.

Pero lo que más me ha alegrado ha sido descubrir el color designado por Pantone para el 2013. En efecto, desde el año 2000, este fabricante desvela anualmente el color que marcará las tendencias, tanto en moda como en objetos de decoración o cosméticos, y para este año el elegido ha sido el verde esmeralda (17-5641 TCX Emerald).

La elección del color del año no es aleatoria. Para identificarlo Pantone realiza amplios estudios sobre la influencia de los colores, tanto en la industria cinematográfica y de entretenimiento, como en colecciones de arte, destinos de viaje de moda, tendencias de ocio, criterios tecnológicos, disponibilidad de nuevas texturas o en la celebración de un evento deportivo susceptible de atraer mucha atención, entre un sinfín de criterios evaluados.

Según Leatrice Eiseman, director ejecutivo del instituto Pantone Color, “con todas sus facetas y su brillantez, la esmeralda ejerce fascinación desde los albores del tiempo. Desde un punto de vista simbólico, evoca la claridad, la renovación y el rejuvenecimiento, imprescindible en un mundo muy complejo. Resulta inspirador y da armonía”. Este color se suele asociar con piedras preciosas, de forma que su percepción, apuntan, también es “sofisticada” , además de ser el color del “crecimiento, la renovación y la prosperidad“.

A través de los colores se puede conocer desde el carácter hasta el estado emocional de una persona. Resulta evidente que los colores influyen sobre nosotros produciendo sentimientos muy distintos, desde agresividad, por ejemplo, hasta serenidad. En este sentido, el rojo y el verde son antagónicos. Por este motivo, su ubicación en el circulo cromático es diametralmente opuesta y su simbología también. Una bandera verde permite reanudar una carrera, de la misma manera que un semáforo verde significa que se autoriza el paso. En oposición, los mismos objetos en rojo prohíben la circulación y alertan de un peligro. Si las cotizaciones de los valores bursátiles, o el resultado de explotación de un negocio están en verde significa que crecen, mientras que los números rojos representan pérdidas o bajadas de cotización. En España el verde es utilizado por la mayoría de farmacias y hospitales, siendo un color que se relaciona con la curación, el sosiego o la esperanza. Y hasta si queréis hablar de liderazgo recordad de qué color son los logos de Mercadona, Starsbucks, MacDonald’s, El Corte Inglés, Movistar y hasta el “piensa en verde” de Heineken.

Desde niño he oído que el verde es el color de la esperanza. Lo recuerdo desde siempre, como cuando en verano llegábamos a la playa y el mar estaba en reposo, sin olas, como una piscina. Entonces alzaba la vista y contemplaba una bandera, que no levantaba el vuelo por falta de viento, y su color, como no, era verde. Por esto me ha alegrado tanto la elección de Pantone. Porque una vez superado el fin del mundo y cinco años seguidos de crisis, tanto en mi memoria como en la web, he encontrado demasiados indicios que auguran, por fin, un cambio de ciclo en positivo.

Feliz año nuevo!!

Álvaro Otal, gerente de Anceco.

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